De un vistazo
Los asistentes de IA conversacional —como ChatGPT, Claude y Gemini— están hoy en el centro de la mayoría de los flujos de trabajo con IA. Responden preguntas, redactan textos, resumen documentos, escriben código y, cada vez más, orquestan otras herramientas en tu lugar. Las diferencias entre ellos se han estrechado en cuanto a razonamiento puro, pero se han ampliado en coste, ventana de contexto, seguridad y ecosistema circundante.
Como un asistente de chat suele convertirse en el primer punto de contacto para cada tarea asistida con IA del día, elegir mal tiene efectos acumulativos. Cambiar de asistente a mitad de un proyecto implica reescribir instrucciones, volver a subir contexto y, posiblemente, perder el historial de conversaciones. Conviene acertar con esta elección desde el principio.